CETRERO FUNDADOR

Compartiendo Mi Historia Como Cetrero
(por N.Q.B.)

Una de las cosas que más he buscado en mi vida y creo que la gran mayoría de seres humanos busca interiormente aún sin saberlo, es el poder experimentar y  gozar de una auténtica libertad, es por ello que desde joven (gracias a Dios), aprendí a decir “no” a algunas cosas que mermaban mi libertad y que realmente no me hubieran permitido alcanzar mis sueños. Este anhelo interior de libertad ha sido una guía constante hacia una vida espiritual en amistad con la Naturaleza y con Nuestro Creador.

Hoy, a mis 44 años me doy cuenta de que ese anhelo ha sido como la chispa que desde niño viene impulsando en mí la pasión por las Aves Rapaces. Es por ello que desde los catorce años decidí dedicar mi vida a esta mística amistad que se forja entre estos seres alados y libres con el ser humano, quien admira en estas bellas criaturas una luz de su Creador: La sensación de libertad pura: la Cetrería.

El primer recuerdo que guardo en mi memoria de esta pasión por las aves rapaces es de cuando tendría unos 5 años allá por el año 1977: recuerdo que en aquel entonces, mis hermanos mayores de unos 8 y 11 años, comentaron que un amigo suyo, un tal "Fei" tenía un águila en su patio. Hasta ahora recuerdo los grandes e intensos deseos que sentí entonces a mis 5 años de poder ir a ese patio y contemplar aquella águila. Lamentablemente, nunca me llevaron a verla, seguro pensaron que yo era muy pequeño y qe era peligroso para alguien tan pequeño. La verdad no me explico ni cómo ni por qué, pero esa admiración hacia las rapaces simplemente ya estaba en mi.

Cuando uno observa a cualquier rapaz, lo primero que impresiona es su estampa. Es como si a esta palabra “libertad” le hubiesen nacido plumas y se hubiera convertido en una criatura con alas. Siempre me va a atraer esa mágica sensación que transmiten las aves rapaces cuando uno las contempla ya sea posadas o en vuelo. Creo que todos los cetreros nacemos con esa capacidad de quedar extasiados al estar ante estas criaturas totalmente libres que dominan los vientos y que vuela en ellos a su gusto y placer.


Cuando uno contempla a una rapaz volando, es como si en cada aleteo, exhalara una vigorosa expresión de libertad que fluye constantemente de su plumaje.

Al pasar de los años, conforme fui creciendo, esta pasión por las aves rapaces no se diluyó; sino, al contrario ha ido creciendo y madurando conmigo. Recuerdo que mi primera fuente de ilustración para conocer más a las rapaces fueron las enciclopedias que tenían mis padres en la casa, a  mediados de los 80's no había Internet como ahora. Recuerdo que busqué todas las palabras y las imágenes que me daban más información. Al principio ni siquiera sabía que se pudieran adiestrar, simplemente buscaba en la enciclopedia la palabra “halcón”, “águila” o “gavilán” y me gustaba mirarlos por largos ratos, hasta que descubrí la palabra “cetrería” o “halconería”. Recuerdo que cuando tendría unos doce años, le pedí a mi padre que me llevara a diversos sitios para ver si me podían enseñar cetrería. Recuerdo que fui al Museo de Historia Natural, a la Facultad de Zootecnia, a la Facultad de Biología e incluso fui a la Facultad de Veterinaria siempre con la misma solicitud… “si alguien me pudiera enseñar algo de cetrería”; para lo cual siempre encontraba casi la  misma respuesta: “¿cetrería?...ahh? no… aquí no se enseña nada de sastrería”. Recuerdo que me pasé los trece años suplicando a mis padres poder criar algún gavilán o halcón; sin embargo, nunca accedieron, ahora que soy papá entiendo su perspectiva, pero entonces se me hacía muy dificil.

No fue sino hasta mi cumpleaños de los catorce (1986) que a mi buen padre se le ocurrió la genial idea de comprarme un libro sobre “El Arte de Cetrería”, era la primera vez que me enteraba de que la cetrería era un Arte. En la dedicatoria del libro mi padre pone: “Hijo,…aunque nunca llegues a practicar la cetrería, espero que puedas encontrar divertida la lectura de este libro en tus ratos libres”. Mi entrañable padre, seguramente creyó que el libro trataba de historias de halconeros con sus halcones, de grandes aventuras; sin embargo, no imaginó que estaba poniendo en mis manos uno de los mejores y más didácticos manuales escritos en español para iniciarse en la  práctica de la cetrería. Lo recuerdo claramente, yo nunca había sido muy asiduo a la lectura y gracias al nutrido, elegante y descriptivo léxico de Don Félix Rodriguez de la Fuente, simplemente me devoré el libro y recuerdo que repetí el plato al hilo unas dos veces más por lo menos sin ningún empacho. Al poco tiempo, tuve por primera vez a mi primer gavilán y ahí empezó mi historia como halconero.

Allá por 1986, una cosa era tener el manual en la mano y otra cosa era llevar la letra a la práctica. Fue un camino duro y la verdad solitario. No fue sino hasta el año 1989 que en el colegio unos amigos se unieron a la práctica de la cetrería, de entre ellos, Iván Castañeda quien tuvo la gran suerte de volar un peregrino casi al empezar, recuerdo que ese halcón me llegó maltrecho con las alas y cola recortadas. Luego en los 90's conocí a otros cetreros en Perú, mi gran amigo y hermano cetrero, ahora sacerdote católico: Mario Castagnola y al amigo Daniel Huamán Chang, actualmente biólogo especializado en ornitología. En aquellas épocas recuerdo que muchas personas me dijeron: “los halcones no te van a dar de comer… deja de perder el tiempo con eso… dedícate a alg o con más futuro”, así tuve que a la par de los estudios practicar la cetrería.

Han pasado los años y mi relación con las rapaces se ha ido añejando, mi familia comparte la vida del cetrero; el manejo de las rapaces es más preciso.  En el año 2007, a solicitud de una empresa del rubro de aeropuertos fundé la Empresa Control Rapaz con el apoyo fraternal e incondicional de mi hermano Sergio. El  objetivo primordial de Control Rapaz es el uso de aves rapaces con el fin de lograr un Control Ecológico y Natural del Peligro Aviario en los aeropuertos; es decir, la disminución del riesgo que sufren las aeronaves y sus pasajeros de colisionar con aves en aterrizaje o despegue. Estas técnicas las venimos perfeccionando desde Febrero del 2007. Al igual que en los aeropuertos, también venimos solucionado los problemas que causan las aves en otros tipos de industrias de distintos rubros: grandes almacenes, cultivos, infraestructuras en mar, monumentos arqueológicos, etc.

Otro de mis anhelos de joven era el de poder dar trabajo a mucha gente. Gracias a Dios y a Control Rapaz estoy alcanzando este sueño. Actualmente venimos brindando un oficio digno a peruanos trabajadores, leales y honrados. Se les capacita en el Noble Oficio de Halconero.

Para mí, la actividad humana más gratificante es el poder dedicar mi tiempo a estar en compañía de mi familia que ahora también incluye a todos los leales halconeros de Control Rapaz y cada una de nuestras aves rapaces. 

Realmente es un sueño hecho realidad el hecho de poder compartir mi vida y la vida de mi familia con todos ellos y con estas especiales criaturas: las rapaces. Doy gracias a Dios, a toda mi familia y a todos los amigos que nos vienen apoyando desinteresadamente en el manejo y conservación de las Aves Rapaces; especialmente a quienes nos brindan un trabajo de manera transparente y permiten que nosotros podamos dar trabajo también. Agradezco a cada uno de nuestros clientes por la confianza depositada en nuestro trabajo para solucionar sus problemas con aves, estamos seguros de no defraudarlos. De manera especial agradezco el apoyo de mis padres por su apoyo incondicional; así como el apoyo de mi muy estimado Tío Justino, el apoyo de todos quienes continúan colaborando con todos estos proyectos, pues estoy seguro que sin su apoyo y colaboración no avanzaríamos ni un solo paso... sé que muchos de ellos prefieren permanecer en el anonimato, que 
Dios les Bendiga y les retribuya el ciento por uno a Todos... 


   Un gran abrazo,



   Norman C. Quirós Bazán

   CONTROL RAPAZ S.A.C.
   Cetrero Fundador

PRINCIPIO DEL MANEJO DE NUESTRAS RAPACES

LA CETRERIA ES UN ARTE EN CONSTANTE EVOLUCIÓN... NUESTRO OBJETIVO ES BRINDAR LO MEJOR Y MAS APROPIADO PARA NUESTROS HALCONEROS Y LO MEJOR Y MÁS APROPIADO PARA NUESTRAS AVES RAPACES

COMPROMISO SOCIAL DE CONTROL RAPAZ

El principal Compromiso Social que tiene Control Rapaz para con el Perú, es el de poder dar un trabajo digno a personas dignas, leales y honradas; queremos contribuir con el desarrollo de nuestro Perú. Actualmente ya son 20 familias que dependen directamente de nuestra oferta de trabajo.

Por ello en Control Rapaz les capacitamos en un oficio que hacía siglos se había extinguido: el Oficio de Halconero y el Oficio de Cetrero. De esta manera, nuestros Halconeros y Cetreros son los pilares sobre los cuales se apoya y crece Control Rapaz para que cada día pueda brindar a la industria nacional un ambiente libre de los problemas causados por las aves y a la vez brindar un trabajo noble y una oportunidad de desarrollo a más peruanos.

CETRERO, HALCONERO:

Un cetrero o halconero es la persona a la cual se le ha concedido el don de sentir una profunda pasión y admiración por las aves rapaces, lo cual le lleva a compartir su vida y la vida de su familia con estas especiales criaturas aladas. En este sentido, un halconero se encuentra comprometido con sus aves rapaces las 24 horas del día, todos los dias del año.