CETRERO FUNDADOR

Compartiendo Mi Historia Como Cetrero
(por N.Q.B.)

Una de las cosas que más he buscado en mi vida y creo que la gran mayoría de seres humanos busca interiormente aún sin saberlo, es el poder experimentar y  gozar de una auténtica libertad, es por ello que desde muy joven (gracias a Dios), aprendí a decir “no” a algunas cosas que podrían haber mermado mi libertad y que realmente no me hubieran permitido alcanzar mis sueños. Este anhelo interior de libertad ha sido una guía constante hacia una vida espiritual en amistad con El Creador y con su obra maestra la Naturaleza.

Hoy me doy cuenta de que ese profundo anhelo inscrito en el corazón de todo ser humano, en especial en el mío, ha sido  la chispa y el fogón do
nde desde que era un niño se ha venido forjando la pasión por las Aves Rapaces y por la Cetrería. Han sido por estas metafísicas razones, al principio aún inconscientes,  que desde mis catorce años decidí dedicar el resto de mi vida a esta mística amistad que se logra entre estos maravillosos seres alados y libres, las aves rapaces y el ser humano. 
Ahora puedo reconocer con claridad que quien admira a estas bellas criaturas, admira también, quizás de forma inconsciente al principio, aquella luz que el Creador ha plasmado en éstas sus criaturas las Aves Rapaces y en ellas la experiencia de quien toca con las yemas de los dedos la pura libertad: la Cetrería.

Primeros Atisbos.... 
El primer recuerdo que guardo en mi memoria de esta pasión por las aves rapaces es de cuando tendría unos 4 a 5 años allá por el año 1976-1977: recuerdo que en aquel entonces, mis hermanos mayores Iván y Elio, de unos 8 y 11 años respectivamente, comentaron que un amigo suyo, un tal "Fei" tenía un águila en su patio. Hasta ahora recuerdo los grandes e intensos deseos que sentí entonces a mis 4-5 años de poder ir a ese patio y poder contemplar con mis propios ojos a aquella águila. Lamentablemente, nunca me llevaron a verla, seguro pensaron que yo era muy pequeño y que era algo peligroso para alguien tan pequeño. 
La verdad no me explico ni cómo ni por qué, pero esa admiración hacia las rapaces simplemente ya estaba en mís primeros recuerdos.


Místicos Seres Alados, libres, aliados del viento y príncipes de los cielos...... 

Cuando uno observa a cualquier rapaz, lo primero que impresiona es su estampa. Es como si a esta palabra “libertad” le hubiesen nacido plumas y se habría convertido en una criatura con poderosas alas. Siempre me va a atraer esa mágica sensación que transmiten las aves rapaces cuando uno las contempla ya sea posadas o en vuelo. Creo que todos los cetreros nacemos con esa capacidad de quedar extasiados al estar ante cualquiera de las aves rapaces pues son criaturas totalmente libres y salvajes que pueden recorrer los cielos, dominar los vientos y volar en ellos a su entero gusto y placer. Cuando uno contempla a una rapaz volando, es como si en cada aleteo, exhalara una vigorosa expresión de libertad que va fluyendo constantemente de su plumaje.

Hoy.... 
Al pasar de los años, conforme fui creciendo, esta pasión por las aves rapaces no se diluyó; sino, al contrario ha ido creciendo y madurando conmigo. Recuerdo que mi primera fuente de ilustración para conocer más a las rapaces fueron las enciclopedias que tenían mis padres en la casa, a  mediados de los 80's no había Internet como ahora. Recuerdo que busqué todas las palabras y las imágenes que me daban más información. Al principio ni siquiera sabía que se pudieran adiestrar, simplemente buscaba en la enciclopedia la palabra “halcón”, “águila” o “gavilán” y me gustaba mirarlos por largos ratos, hasta que descubrí la palabra “cetrería” o “halconería”. Recuerdo que cuando tendría unos doce años, le pedí a mi padre que me llevara a diversos sitios para ver si me podían enseñar cetrería. Recuerdo que fui al Museo de Historia Natural, a la Facultad de Zootecnia, a la Facultad de Biología e incluso fui a la Facultad de Veterinaria siempre con la misma solicitud… “si alguien me pudiera enseñar algo de cetrería”; para lo cual siempre encontraba casi la  misma respuesta: “¿sastreria?...ahh? no… aquí no se enseña nada de sastrería”...  Mi buen padre me llevó a todos lados sin suerte alguna. Recuerdo que me pasé los trece años suplicando a mis padres poder criar algún gavilán o halcón; sin embargo, nunca accedieron, ahora que soy papá entiendo su perspectiva, pero entonces se me hacía demasiado difícil entenderlos. 

No fue sino hasta mi cumpleaños de los catorce (1986) que a mi buen padre se le ocurrió la genial idea de comprarme un libro sobre “El Arte de Cetrería”, era la primera vez que me enteraba de que la cetrería era un Arte. En la dedicatoria del libro mi padre pone: “Hijo,…aunque nunca llegues a practicar la cetrería, espero que puedas encontrar divertida la lectura de este libro en tus ratos libres”. Mi entrañable padre, seguramente creyó que el libro trataba de historias de halconeros con sus halcones, de grandes aventuras; sin embargo, no imaginó que estaba poniendo en mis manos uno de los mejores y más didácticos manuales escritos en español para iniciarse en la práctica de la cetrería. 
Lo recuerdo claramente, yo nunca había sido muy asiduo a la lectura y gracias al nutrido, elegante y descriptivo léxico de Don Félix Rodriguez de la Fuente, simplemente me devoré el libro y recuerdo que repetí el plato al hilo unas tres veces más por lo menos sin ningún empacho. Al poco tiempo, tuve por primera vez a mi primer gavilán una prima muy vieja de Gavilán Acanelado. Fue una maestra demasiado dura para un joven aprendiz como lo era yo entonces; pero sí ni ella pudo desanimar e, nada lo haría después. Fue así que empezó mi historia como halconero.

Allá por 1986, una cosa era tener el manual en la mano y otra cosa era llevar la letra a la práctica. Fue un camino duro y la verdad solitario. No tuve la suerte de encontrar amigos Cetreros. No fue sino hasta el año 1989 que en el colegio unos amigos se unieron a la práctica de la cetrería, de entre ellos, Iván Castañeda quien tuvo la gran suerte de volar muy bien a un peregrino casi al empezar, recuerdo que ese halcón me llegó maltrecho con las alas y cola recortadas, lo pudimos recuperar y gracias a que Iván vivía en La Molina tenía el lugar ideal para sacarlo adelante. Por aquel entonces, nos conocimos con los miraflorinos del Faro, con el pequeño Caimán entonces (Denis Cisneros), Manguito (Gustavo Norabuena), el tío Armando y su manchita. Luego en los 90's conocí a otros cetreros en Perú, mi gran amigo y hermano cetrero, ahora sacerdote católico: Mario Castagnola y al amigo Daniel Huamán Chang, actualmente biólogo especializado en ornitología y así la lista fue creciendo... Pedro Yrigoyen, Walter Iglesias, entre otros....

La Cetrería Vs los estudios:
En aquellas épocas recuerdo que muchas personas me dijeron: “los halcones no te van a dar de comer… deja de perder el tiempo con eso… dedícate a algo con más futuro”, así tuve que a la par de los estudios practicar la cetrería.

Actualmente..... 
Han pasado los años y mi relación con las rapaces se ha ido añejando, mi familia comparte la vida del cetrero; el manejo de las rapaces es más preciso.  En el año 2007, a solicitud de una empresa del rubro Aeronáutico mfundé la Empresa Control Rapaz con el apoyo fraternal e incondicional de mi hermano Sergio, gran Cetrero y gran apoyo siempre. 
El  objetivo inicial de Control Rapaz era el uso de aves rapaces con el fin de lograr un Control Ecológico y Natural del Peligro Aviario en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima; es decir, la disminución del riesgo que sufren las aeronaves y sus pasajeros de colisionar con aves durante los aterrizajes y despegues. Estas técnicas las venimos perfeccionando desde Febrero del 2007.

Ampliación de la Aplicación del Control Aviar:
Al igual que en los aeropuertos, también venimos solucionado los problemas que causan las aves en otros tipos de industrias de distintos rubros: grandes almacenes, cultivos, infraestructuras en mar, monumentos arqueológicos, Plantas Industriales, Terminales Marítimos, etc.

La Familia Control Rapaz: Otro de mis anhelos de joven era el de poder dar trabajo a mucha gente. Gracias a Dios y a Control Rapaz estoy alcanzando este sueño. Actualmente venimos brindando un oficio digno a peruanos trabajadores, leales y honrados. Se les capacita en el Noble Oficio de Halconeros.

Para mí, la actividad humana más gratificante es el poder dedicar mi tiempo a estar en compañía de mi familia que ahora también incluye a todos los leales halconeros de Control Rapaz y a cada una de nuestras aves rapaces. 

Realmente es un sueño hecho realidad el hecho de poder compartir mi vida y la vida de mi familia con todos ellos y con estas especiales criaturas: las Aves Rapaces. 


Agradecimientos:
Doy gracias a Dios, a toda mi familia y a todos los amigos que nos vienen apoyando desinteresadamente en el manejo y conservación de las Aves Rapaces; especialmente a quienes nos brindan la oportunidad de ofrecerles nuestros servicios de manera transparente y que nos permiten también dar trabajo a nuestros compañeros halconeros. 
Agradezco profundamente a cada uno de nuestros clientes por la confianza depositada en nuestro trabajo para solucionar sus problemas con aves, estamos seguros de no defraudarlos. 

De manera especial agradezco el apoyo de mis padres por su enorme apoyo incondicional; así como el apoyo de mi muy estimado Tío Justino, el apoyo de todos quienes continúan colaborando con todos estos proyectos, especialmente hoy agradezco a mi buen amigo José Antonio Otero Corbetto pues estoy seguro que sin el apoyo de cada uno de ustedes y sin su colaboración no avanzaríamos ni un solo paso... sé que muchos amigos y familiares prefieren permanecer en el anonimato, que Dios les Bendiga y les retribuya el ciento por uno a Todos Ustedes... 

  Un gran abrazo,



Norman C. Quirós Bazán

CONTROL RAPAZ
G. G. -  Cetrero Fundador

PRINCIPIO DEL MANEJO DE NUESTRAS RAPACES

LA CETRERIA ES UN ARTE EN CONSTANTE EVOLUCIÓN... NUESTRO OBJETIVO ES BRINDAR LO MEJOR Y MAS APROPIADO PARA NUESTROS HALCONEROS Y LO MEJOR Y MÁS APROPIADO PARA NUESTRAS AVES RAPACES

COMPROMISO SOCIAL DE CONTROL RAPAZ

El principal Compromiso Social que tiene Control Rapaz para con el Perú, es el de poder dar un trabajo digno a personas dignas, leales y honradas; queremos contribuir con el desarrollo de nuestro Perú. Actualmente ya son 20 familias que dependen directamente de nuestra oferta de trabajo.

Por ello en Control Rapaz les capacitamos en un oficio que hacía siglos se había extinguido: el Oficio de Halconero y el Oficio de Cetrero. De esta manera, nuestros Halconeros y Cetreros son los pilares sobre los cuales se apoya y crece Control Rapaz para que cada día pueda brindar a la industria nacional un ambiente libre de los problemas causados por las aves y a la vez brindar un trabajo noble y una oportunidad de desarrollo a más peruanos.

CETRERO, HALCONERO:

Un cetrero o halconero es la persona a la cual se le ha concedido el don de sentir una profunda pasión y admiración por las aves rapaces, lo cual le lleva a compartir su vida y la vida de su familia con estas especiales criaturas aladas. En este sentido, un halconero se encuentra comprometido con sus aves rapaces las 24 horas del día, todos los dias del año.